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La Justicia Restaurativa. ¿Una justicia antropocéntrica?

Actualizado: 22 de nov de 2020


Por: Daniela Escallón Vicaría

Tuve la fortuna de crecer en el campo. Relacionarme con la naturaleza desde que nací ha sido para mí la razón más clara de entender quién soy. Soy más que una persona que convive con otras; soy una persona que ocupa un espacio en algún lugar del mundo, que está rodeada de millones de seres sintientes, que no se comunican conmigo.


Recuerdo que, durante un gran periodo de mi infancia, tuve la oportunidad de crecer con conejos. Estaban en un corral y yo no comprendía lo que eso significaba. Solo me hacía feliz poder despertarme, verlos y jugar con ellos. Un día, en casa, me sirvieron un plato delicioso de almuerzo; pregunté que era porque me había gustado mucho, y resulta que me comí uno de mis conejos. No supe cuál de todos, tal vez el que más quería o alguno que no conocía. Desde que tengo uso de razón he tenido contacto con animales, en su mayoría domésticos. Profeso un gran amor por mis mascotas, y sería capaz de cualquier cosa que las mantuviera a salvo.


Durante casi toda mi infancia pensé que quería ser veterinaria, como una forma de acercarme al conocimiento de los animales, mas allá de lo que la cotidianidad me daba, sin embargo, terminé estudiando derecho y ahora creo que siempre pensamos que los delitos nos afectan solo a las personas. Pero a medida que crezco me doy cuenta de que, a pesar de esto, los movimientos sociales han logrado cambios importantes, estableciendo normas de respeto por la naturaleza y todo lo que vive en esta. Ahí creo que radica un problema grande del ser humano, y es creer que el ecosistema y sus seres vivos, son diferentes a nosotros. Que nosotros no hacemos parte del entorno, entonces siempre nos referimos a ellos como un “otro” totalmente ajeno a nuestra realidad


Es importante resaltar, por ejemplo, las formas de vida de los pueblos étnicos y el conocimiento del que no hemos querido, o no hemos podido aprender; así, ellos se reconocen a partir de su entorno y de su territorio; en este sentido, comprenden que los no humanos tienen un rol en el proceso de desarrollo individual y colectivo. También, necesitamos reconocer esas luchas que han llevado a que se generen cambios históricos; recientemente, se han promulgado decisiones judiciales en las que se les reconoce derechos a los seres no humanos, como los ríos, a quienes debemos proteger y mantener a salvo. Incluso, se les reconoce como víctimas del conflicto armado.


Si tuviéramos que pensar qué tipo de papel juegan estos seres en la justicia restaurativa, seguramente entraríamos en un conflicto interno muy grande: si aún no sabemos aplicarla en humanos, cómo sería posible reconocerla en otros seres.


La justicia restaurativa tiene, a mi modo de ver, un potencial que no tienen otros paradigmas de justicia, y es que reconocen en los sujetos que hacen parte del conflicto a seres con una historia que cuenta diferentes formas de relacionamiento. Este tipo de justicia le permite al juez –por lo general humano– acceder a información que no es accesible en los procesos judiciales tradicionales. Les permite conocer al otro desde una esfera holística que implica reconocer que somos seres complejos con múltiples contextos y relaciones alrededor. Con esto quiero decir que los seres no humanos también hacen parte de esas relaciones, pero no porque los jueces les hayan dado derechos, sino porque nosotros los humanos, no somos sino una pieza más de todo el rompecabezas que llamamos naturaleza.


Si nosotros somos parte de estas relaciones, y logramos reconocernos en este lugar, entonces no sería difícil imaginar que el delito afecta incluso nuestra relación con otros seres. En algunos casos, relaciones de mayor cercanía, en otros a primera vista inexistentes. En medio de un proceso de justicia restaurativa, podemos acercarnos a conocer el impacto que un crimen tiene en nuestro contexto y nuestra historia. Es claro que es difícil pensar que un ser no humano pueda ser un ofensor; sin embargo, parece claro que sí puede ser víctima y así mismo puede ser comunidad.


Yo creo que la justicia restaurativa no es solo para humanos, sino que constituye una forma de comprensión de relaciones extensas en el ecosistema. Quisiera poner dos ejemplos hipotéticos para hacerme entender.


Cuando un ofensor comete un delito en contra de otro/s y es reprimido con el castigo, se afecta gran parte de su vida en comunidad, no solo por estar en una cárcel, sino porque tiene que recomponer y rehacer su vida en otro territorio, en un lugar desconocido para él. Si suponemos que este ofensor es una persona que ha crecido en el campo, entonces no le hará mucho sentido para su proceso de “rehabilitación social” estar rodeado de cemento, porque su naturaleza y su historia le enseñaron a relacionarse de otra forma.


Ahora, supongamos que una persona es víctima del robo de sus mascotas. Podríamos quedarnos con el simple hecho de que hubo una afectación al patrimonio, pero lo que nos permite la justicia restaurativa es llegar a entender cómo su forma de vida y su cotidianidad cambió desde que perdió la oportunidad de relacionarse con los seres no humanos con quienes había creado una estrecha forma de convivencia, amor, e incluso familiaridad; así como pueden llegar a afectarse los intereses de los animales, constituyéndose no solo en la comunidad de la víctima humana, sino también en una víctima más.


La justicia restaurativa no propone prácticas en donde se llame a la participación activa de seres no humanos desde un lenguaje que solo nosotros conocemos, sino que, propone una mirada amplia del delito como fenómeno social que afecta las relaciones de humanos con no humanos, e incluso los derechos de los no humanos.


Finalmente, a lo que quiero llegar es a que una forma diferente de hacer justicia permitirá que las soluciones judiciales se acoplen a las necesidades de las partes inmersas en el conflicto -entendiendo que esas necesidades y partes se componen de relaciones mucho mas extensas que las de un humano con otro- de manera tal que el propósito de reconstrucción del tejido social, tome en cuenta no solo el castigo como consecuencia de vulneración de la norma, sino todos los aspectos contextuales que involucran la comisión del delito y sus consecuencias, buscando remedios judiciales dignos e inclusivos, mas que castigos de expulsión y destrucción del tejido social.

#JusticiaRestaurativa #MedioAmbiente #Animales










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