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El Falso Despertar de una Sociedad Egoísta

Actualizado: 26 de ago de 2020


Por: Daniela Parra Wills

Después de meses largos de cuarentena, los colombianos de la clase élite comienzan a sentir las consecuencias de estar encerrados, de no poder verse con sus familiares, amigos, de no salir a disfrutar de las actividades que hacían antes, ir a bares, restaurantes, clubes, gimnasios y en fin, toda una cantidad de espacios de interacción social que se han visto afectados por la pandemia del COVID-19.

Las consecuencias a las que me refiero incluyen desde el aburrimiento que no se encontraba en la agenda de ninguno por la desenfrenada y atareada vida a la que nos obliga la vida moderna, hasta trastornos psicológicos que han conllevado al suicidio. En cualquiera de los casos, muchos ya han decidido violar las normas sobre la cuarentena para verse con sus seres queridos sin importarles las consecuencias de verse infectados y ni siquiera por ser sancionados.

Esta situación que es nueva para toda esta clase élite, los ha llevado a pensar en la población tan olvidada por todos, los privados de la libertad. En varias ocasiones he escuchado expresiones de conmiseración hacia esta población, en donde por vez primera se paran en el lugar de las personas que deben verse enfrentadas a las consecuencias del encierro día a día. Y lo absurdo es que su situación no se acerca a la de aquellos, quienes deben enfrentarse a las condiciones de hacinamiento, tratos crueles e inhumanos y toda una cantidad de barbaridades que han sido denunciadas y desatendidas tantas veces.

Nadie nunca se preocupa por las personas privadas de la libertad, en parte porque es más fácil pretender que no existe una situación tan desagradable y en parte porque piensan que esos criminales y escoria de la sociedad se merecen estar en esas condiciones y ser olvidados por todos. Las políticas de justicia punitivas que siguen este pensamiento para serle fiel a los ciudadanos –como buenas políticas populistas- contribuyen a generar sociedades egoístas, sumidas en sus propios problemas, quienes solo voltean a mirar al otro cuando su situación es mínimamente parecida.

Es preocupante que el ser humano sea empático solo cuando pasa por una situación que él considera similar a la del otro. El Estado debe construir una Colombia más empática, que en línea con los principios de la Justicia Restaurativa, se preocupe por las necesidades del otro, y no como está ocurriendo, en donde se crean respuestas de corte populista para satisfacer el miedo de los ciudadanos a encontrarse con el criminal por la calle.

Si desde el principio se hiciera un proceso educativo en donde se dé a conocer a las personas, que las políticas públicas de seguridad y las de justicia no van en contravía, y pueden atender a una lógica desde la prevención del delito, en lugar de crear más cárceles hacinadas e inhumanas, tal vez, las personas empiecen a pensar en el dolor y sufrimiento ajenos no solo cuando haya una coyuntura como el COVID-19, sino como una cuestión que es responsabilidad de todos y que por lo mismo, debe ser atendido de manera conjunta.


#COVID19 #justiciarestaurativa #egoísmo

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